Puede que estés atravesando un momento difícil, una etapa de cambio, o simplemente ya no quieras seguir viviendo con ansiedad, estrés, o con un vacío que te acompaña, aunque todo parezca estar bien por fuera.
A veces es necesario mirar hacia dentro, ver que nos pasa, y como podemos seguir adelante, con nuevas herramientas, y conociéndonos mejor.
Si has llegado hasta aquí, quizá ya sea hora de empezar a ocuparte de ti.
Algunas de las principales razones por las que las personas acuden a terapia son la ansiedad, depresión, estrés, los conflictos de pareja o la sensación de vacío existencial, entre otros.
Tal vez te reconozcas en alguna de estas experiencias… o quizás tu causa de sufrimiento sea distinto, más difícil de poner en palabras.
En cualquier caso, si algo dentro de ti está pidiendo atención, es importante que lo atiendas, que busques como poder solucionarlo. Se que a veces parece que todo es cuesta arriba y que no hay salida, pero siempre podemos encontrar el camino que nos haga sentir mejor, esto no quiere decir que sea sencillo, pero créeme el camino está ahí, esperando ser transitado.
Te acompañaré en tu proceso de mejora, mereces un espacio seguro, profesional y humano.

A continuación, te comparto algunos de los malestares más comunes que atiendo en consulta

La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones que percibimos como amenazantes e inabarcable. Es como si una parte de ti estuviera constantemente en alerta, tratando de controlar lo que no se puede controlar. Sin embargo, cuando se vuelve constante o desproporcionada, puede afectar seriamente tu bienestar. La buena noticia es que la ansiedad se puede tratar, y aprender a gestionarla puede cambiar tu vida.
El vacío existencial es la sensación de que “falta algo” incluso cuando externamente todo parece bien. Suele surgir al perder conexión con uno mismo o con lo que da sentido a la vida, y puede manifestarse como apatía, desconexión, desmotivación o tristeza sin causa aparente. A menudo aparece por falta de propósito o por vivir en piloto automático. La terapia puede ayudar a recuperar sentido y dirección.


Una ruptura puede ser uno de los momentos más dolorosos y confusos de la vida. Ya sea una separación reciente o una herida que sigue abierta, es normal sentirse perdido, frustrado o incluso culpable. La terapia te ayuda a elaborar el duelo, entender lo vivido, sanar tu autoestima y abrirte con calma a nuevas etapas. También puede acompañarte si estás en una relación que no te hace bien y no sabes cómo salir.
La autoestima es la base de cómo te relacionas contigo mismo y con el mundo. Cuando es baja, aparecen la autocrítica constante, la inseguridad, el miedo al juicio o la dificultad para tomar decisiones. A menudo, estos patrones vienen de experiencias pasadas que marcaron nuestra percepción de valor personal. En terapia trabajamos para que aprendas a verte con más claridad, respeto y compasión.


El estrés aparece cuando las demandas de la vida superan nuestra capacidad de respuesta durante demasiado tiempo. Puede venir del trabajo, de relaciones, del exceso de responsabilidades o incluso de una sensación constante de “tener que” rendir. Con el tiempo, puede generar agotamiento físico y emocional, insomnio, irritabilidad, falta de concentración. Aprender a poner límites, priorizarte y reconectar contigo es clave para salir de ese bucle.
Las relaciones humanas pueden ser fuente de apoyo… o de sufrimiento. A veces repetimos patrones que nos hacen daño, nos cuesta comunicarnos, poner límites o conectar de forma auténtica. En consulta trabajamos aspectos como la dependencia emocional, la dificultad para confiar, los miedos al rechazo o la agresividad pasiva. te invito a mirar con honestidad lo que haces, lo que sientes, lo que callas… y a elegir con más libertad cómo quieres vincularte. El cambio comienza en la presencia.


La tristeza es una emoción humana, necesaria y válida. Pero cuando se instala durante mucho tiempo o aparece sin motivo claro, puede convertirse en un obstáculo para vivir con plenitud. Te puede quitar energía, motivación, alegría o ganas de relacionarte. Acompañarte en ese estado, sin juzgarlo ni huir de él, puede ayudarte a entender qué necesita tu mundo interior y abrir la puerta a una transformación real.
La crisis de identidad aparece cuando sientes que has perdido la conexión con quién eres o con lo que realmente quieres. Puede surgir tras cambios importantes como mudarte, cambiar de trabajo, ser madre o padre, o vivir una pérdida o de forma más sutil, cuando empiezas a cuestionarte tu camino y tu lugar en el mundo. Esta sensación de confusión, inseguridad o de estar perdido puede dificultar la toma de decisiones y afectar tu bienestar. Trabajamos para que puedas redescubrir tus valores, fortalezas y tu historia personal, construyendo una identidad más coherente, sólida y auténtica contigo mismo.
